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Comprar ropa nueva en muchos casos, corresponde una inversión importante para cualquier cubano, por eso tratamos de cuidar nuestras prendas para conservarlas por más tiempo. La verdad en este país nos arraigamos demasiado a nuestros trapitos y algunos conservan mudas de su infancia o han heredado atuendos de la juventud de sus abuelos o padres que aunque no están en el testamento constituyen verdaderas reliquias familiares. Forman parte de nuestra historia personal. Recordar qué llevábamos puesto el día que nos pasaron cosas relevantes en nuestra vida es normal cuando la moda ocupa una porción de tu mundo. Por ello, merecen especial cuidado, para que tengan una vida útil larga y nos acompañen en muchos capítulos más. Aquí dejamos unos cuantos consejos para mimar la ropa como se merece.
chiqui chiqui chuiqui, agua y jabón
Lavar pareciera que no tiene misterios, al fin y al cabo es algo cotidiano, pero no te creas, no se trata de aventar la ropa sin amor a la lavadora con un puñado de detergente, hasta eso tiene sus trucos.
La ciencia comienza por la frecuencia. La costumbre errática más extendida es lavar las prendas a las que solo le hemos dado un uso. En realidad, una vez nos quitamos una prenda, no deberíamos guardarla directamente en el armario ni tampoco lanzarla a la cesta de la ropa sucia, sino colgarla en un lugar aireado. Después, si la prenda no está manchada y solo le has dado un único uso desde la última vez que la lavaste, deberías considerar darle algún uso más antes de volverla a lavar. Por el contrario, tampoco es recomendable que se ensucie demasiado antes de pasar por el proceso de limpieza, los extremos siempre son malos.
Toda regla tiene su excepción y por supuesto existen prendas de ropa que se lavan después de usarse una sola vez. Seguramente ya lo sabes, pues es lógico, pero no está de más que te recordemos cuáles son: las prendas blancas (excepto si son de piel, cuero u otro material delicado que requieren cuidados más específicos para limpiarse sin maltratarse), los trajes de baño y la ropa interior (a excepción de los ajustadores, que aguantan entre 2 o 3 puestas más). En el caso de la lencería que son prendas más delicadas se recomienda lavarla a mano y con detergente líquido, no en polvo, que produce menos fricción.
Algunas prendas de uso cotidiano como pijamas pueden ser un campo para la acumulación de bacterias. Aunque no tenga manchas ni huela mal ha estado rozando directo con la piel durante muchas horas y lo ideal es lavarlos a las 3 o 4 puestas. La ropa de mezclilla es muy resistente, generalmente se suelen llevar en el día a día y la buena noticia es que no necesita lavarse con mucha frecuencia, según los expertos entre 4 y 7 puestas dependiendo de qué tan sucios consideres que se encuentren. Las faldas y vestidos se mantienen menos en contacto con el cuerpo y pueden espaciar los lavados de 3 y 5 puestas, siempre dependiendo del entorno. En el caso que el clima sea especialmente cálido y sudemos más, la frecuencia aumenta. Por supuesto, si hay alguna mancha, se ha de lavar inmediatamente. Las camisas y pullovers son un poco más delicadas y es recomendable lavarlas después de 2 o 3 usos.
La ropa invernal generalmente se utiliza con una prenda de ropa entre el cuerpo y ellas, así que tarda más en acumularse la suciedad. Puedes lavarla a partir de las 5 puestas. Por ejemplo, si tienes un blazer que casi nunca te pones pueden pasar meeeses viajando de tu clóset a tu cuerpo sin requerir ser lavado. Esto te garantizará conservar esas piezas por años.
Una regla que sí debemos mantener es lavar todas las prendas de ropa antes de su primera puesta. Así eliminaremos tanto los restos de químicos como la suciedad que se haya podido acumular durante la producción, el transporte, el almacenamiento y la manipulación en la tienda.
Los bolsos y carteras acarrean gérmenes de haberlos dejados en el suelo y otros lugares públicos mientras que las carteras contienen muchas bacterias debido al trasiego de dinero y al manoseo, no olvides limpiarlos. Para el calzado se recomienda evitar el agua en la medida de lo posible, así que mientras la limpieza pueda ser de tipo seco mejor. Consejo intermedio: cuando la lluvia te empape y se te mojen los zapatos, para q no se deformen, ponlo a a secar rellenos de papel periódico bien arrugadito y apretado, en un lugar fresco y a la sombra, lejos de cualquier fuente de calor. Si por el contrario lo que tienen es polvo se limpian mejor con una esponja húmeda que con un cepillo. Es válida está técnica para eliminar pelos de nuestras mascotas adheridos a nuestro vestuario.
También es aconsejable acumular la ropa sucia para economizar en tiempo, energía y recursos en el proceso, determinando un solo día para limpiar varias mudas.
Otro aspecto en relación al lavado con el que cuidar la ropa y al mismo tiempo ahorrar agua es la vieja práctica de separar la ropa. El cubano promedio solo tiene en cuenta los colores en esta clasificación, pero se deben atender otros aspectos como el tipo de fibra, el tejido y el grado de suciedad.
En este sentido una herramienta muy importante son las etiquetas, dónde no solo viene la marca, la talla y el país, ok. También hay una serie de símbolos y letras que nos indican los materiales que la componen y las instrucciones para su cuidado y conservación. Con la ayuda de estas indicaciones podemos clasificarlas fácilmente entre ropa normal y delicada, y tratarla adecuadamente.
En cuanto a los colores conviene separar la ropa blanca, de la clara y la oscura; los estampados más pálidos de los fuertes; la ropa roja y la negra. Si va a reutilizar el agua jabonosa empezar por los colores claros e ir subiendo el tono. Lo rojo siempre antes de lo negro. Un conjunto (dos o más prendas que hacen parte de un mismo atuendo) debe lavarse junto para limitar la diferencia de color que puedan tener al enfrentarse al desgaste del lavado.
Algunas prenditas son más sensibles y requieren de un lavado especial que ofrece una guía de símbolos y tipos de lavado. Esto para evitar sorpresas desagradables en forma de decoloración o encogimientos.
Luego a esta clasificación viene la inspección. Sin todavía mojar la ropa debes echar una revisión a cada prenda.
En este paso se recomienda darle la vuelta a la ropa para que destiña menos. Revisar los bolsillos, desabrochar los botones y levantar los cuellos. Debes chequear si tienen manchas.
Lo de poner la ropa en remojo es una técnica ancestral, pero facilita el proceso. El agua todo lo hablanda, hasta los frijoles de la bodega.
Pero si una mancha se te hace la dura y se resiste trata de exponerla un ratico al sol y luego vuelve a restregarla inclusive con un pedacito de jabón o una pizca de polvo de detergente seco.
Los pantalones de mezclilla azul (pitusas jeans…) conservan su color si los remojas un buen rato en agua con vinagre o con sal. Dicen q esa mezcla fija el color.
Las cáscaras de huevo ayudan a blanquear las ropas. Reúne un grupo de cascarones y lávalos muy bien. Ponlos a secar y luego colócalos en un saquito de tela ligera. Solo tienes que colocar el saquito con la carga de ropa en la lavadora, y no te arrepentirás.

Si dudas en el método de lavado de alguna prenda, y no te parece lo de lavar a mano, es mejor que optes por un programa para prendas delicadas, con poco detergente y siempre con agua fría. Otro consejo es meterla en la lavadora dentro de una bolsa especial para lavado (o si no tenemos, una funda de almohada), así la protegemos de la erosión de otras prendas, botones, o cremalleras y resistirán los movimientos de la lavadora sin averiar las fibras.
Otra cosa, no echen nunca el detergente cuando la ropa está ya metida en la lavadora. Sí se desborda la lavadora por exceso de detergente, vierte dentro un chorrito de vinagre o un poco de sal, y la espuma se controla al momento. Y ahora todes a coro: “¿Qué detergente?”
Sí ya sé, los productos, que dilema. Recuerden que lo que decidimos comprar para limpiar la ropa es clave dentro de nuestra salud e higiene diaria, y también tienen un impacto en el medio ambiente.
Los productos convencionales pueden contener sustancias químicas artificiales que dañan la prenda o que dejan toxinas en el tejido o en el agua. Algo que no ocurre con los ingredientes naturales. Muchos productos “blanqueantes” incluyen un “abrillantador óptico”, un químico que refleja la luz y hace que el tejido se vea más blanco, pero que no tiene nada que ver con la eliminación de suciedad ni la tan necesitada desinfección a raíz de la Covid. Además de que estos productos no son para nada biodegradables.
La temperatura es otro aspecto a manejar con cautela. Si lavas con agua caliente, es recomendable bajar la temperatura a los 30 grados, esto puedo reducir hasta un 60% de gasto de energía y el impacto en el medio ambiente. Si la ropa no está muy sucia, lo más recomendable es lavar con agua fría. No llegar nunca a la temperatura indicada como máxima.
Recuerda siempre leer la etiqueta, pero en resumen:
_ Agua caliente para las prendas blancas y ropa muy manchada.
_ La mayoría de las prendas pueden lavarse a temperatura media, especialmente aquellas que no son muy naturales como los jeans.
_ El agua fría además de ahorrar energía, es mejor elección para ropa negra, de colores brillantes y para los delicados.
Enjuagar bien permite eliminar el agua jabonosa, la mugre y restos de detergente, es un paso sumamente importante para evitar que la ropa quede amarilla, con una textura áspera o con restos de pelusas del propio lavado.
Siempre utiliza agua fría para evitar arrugas posteriores. Los suavizantes se agregan durante el enjuague y deben ser diluidos ante de agregarse a las prendas, algunos de ellos traen en su presentación una tapa dosificadora. Estos productos en su mayoría cortan la espuma rápidamente, por lo que el suavizado y enjuague se realiza en un solo paso, proceso que te permite ahorrar agua y tiempo. Como efecto secundario a la suavidad, la ropa sale menos arrugada de la lavadora y con mejor aroma.
El centrifugado se recomienda escoger programas suaves y no es necesario darle el máximo de tiempo, esto te evitará unas cuantas arrugas y favorece el cuidado de la ropa.
la tendedera
Lo que acontece después del lavado es tan importante como lo que ocurre durante él. Es crucial priorizar el uso de la tendedera por encima de la secadora. Aprovecha el sol y el aire natural para extender la vida de tus prendas, este método es ideal para que la ropa no encoja, elimina bacterias y hongos, es una alternativa verde y lo mejor de todo es que también te va a ahorrar un par de pesos en la cuenta de la luz.
Al igual que el lavado esta etapa también tiene su preámbulo. Las claves para tender la ropa de forma correcta empiezan antes de coger los palitos. Lo primero es revisar para asegurarte de que ya no hay manchas en las prendas, si una mancha se seca en la ropa, probablemente ya no saldrá jamás. Trata de no tenderla demasiado mojada, para evitar deformaciones. Si la has lavado a mano, déjala un rato que se escurra y quita el exceso de humedad con una toalla limpia. No dejes la ropa recién lavada dentro de la lavadora durante horas, pues cogerá olor a humedad.
Por otro lado, la ropa, sobre todo la oscura, debe tenderse del revés para evitar que el sol se coma los colores.
Si no quieres que se marquen esas pequeñas arrugas que luego son imposibles de quitar, debes sacudir bien la ropa antes de tenderla. Con algunos tejidos, este sencillo gesto puede ahorrarte la plancha.
Una vez en el acto es importante que tiendas la ropa completamente estirada. Del mismo modo, asegúrate de que has sacado bien los puños, los bolsillos o de que los calcetines no se han quedado como una pelota, y si es posible emparejarlos para evitar pérdidas.
En este punto, hay que añadir que es mejor siempre tenderla en exterior que en interior. Con sol directo si es blanca, e indirecto si es de color.
Si tu espacio de tendido es muy reducido, te recomiendo investigues sobre secadores solares para ropa, su fabricación es muy sencilla y puedes construirlo artesanalmente, permitiéndote un secado más eficiente en tan solo un pequeño espacio de sol.
La ropa necesita que circule aire para que se seque. Por eso siempre deja un espacio entre las prendas cuando las cuelgues en el tendedero. Si está lloviendo y tienes que entrarla, espárcela en un lugar ventilado o caliente (no olvidemos la técnica de la parrilla del fondo del refrigerador) y dale la vuelta para que se seque por todas partes.
Las camisas y los vestidos se secarán más rápido y se arrugarán menos si los cuelgas en perchas del tendedero. Este método se recomienda para apartamentos reducidos que secan en espacios interiores, porque se gana mucho en espacio de tendido.
Al tender con pinzas es conveniente buscar los pliegues de la ropa para colocarlas: axilas en camisetas, e ingle en pantalones. Si tienes pocos palitos y decides compartir uno para dos prendas, ten en cuenta los colores para que no destiñan, además, si la prendas son de materiales muy gruesos se recomienda tenderlas individualmente para que sequen más rápido.

Un error que cometemos muchas veces es quitar la ropa de la cuerda antes de que se haya secado completamente. Si no es para plancharla de inmediato, lo único que conseguirás es que coja olor a humedad y que se formen más arrugas.
El caso contrario, cuando haga mucho sol es importantísimo quitar la ropa del tendedero en cuanto esté seca. Si no, se quedará acartonada y le saldrán arrugas que antes no tenía.
pancha ya no plancha con 4 planchas, pues la tarifa no es tan ancha
Casi ni me acuerdo en dónde la guardé y es que planchar sólo lo realizo en casos extremos. Esto desgasta la ropa y le quita el brillo al textil. Además, descubrí algunos trucos para evitar que la ropa quede cual pasa de arrugada. Algunos ya se los he ido mencionado desde el inicio como mensaje subliminal, pero vale la pena repasarlos porque con ellos van a planchar bastante poco o nada.
_ Fíjate en la composición antes de comprar tus prendas. Los tejidos con un porcentaje de fibra sintética, como la lycra y el poliéster, de hasta un 25 por ciento se arrugan mucho menos que los que son 100% naturales y no perderán calidad. También hay telas que quedan perfectas sin planchar, como la seda, el algodón de calidad o la viscosa. No sucede igual con el lino, que siempre hay que plancharlo, o el algodón fino.
_ En el lavado puntualizo agua fría y mientras menos velocidad menos pliegues. Carga normal, sin llenar al límite y con espacio para que las prendas fluyan con libertad de movimientos. Intenta hacer cargas más pequeñas, de manera que la ropa tenga espacio en donde girar. Así reducirás las arrugas, ya que ellas se producen cuando la ropa está muy junta o compacta. En el enjuague usa suavizantes siempre que puedas, ellos ablandan las fibras de los tejidos y disminuyen las arrugas. Y no dejarla ni un minuto dentro una vez terminado el programa de lavado.
_ A mayor velocidad del centrifugado, más arrugas se crearán en la ropa. Si bien es cierto que es una función necesaria, porque si no la ropa tardaría mucho en secar, elige el programa que cuente con el menor tiempo de centrifugado. Verás que la ropa sale con menos arrugas.
_ Sacude bien la ropa antes de tenderla y cuélgala siguiendo su forma natural para evitar que se deforme. No utilices pinzas muy apretadas ya que pueden dejar marcas en la tela que luego son difíciles de sacar. En este caso aconsejo las de plástico, ya que las de madera sufren mayor deterioro con la humedad y el sol y pueden causar desperfectos en las prendas. De igual modo que en el lavado no tardes en recogerla o quedará acartonada.
Si sigues estos consejos y luego la almacenas mal igual se estrujará. Pero incluso para eso tenemos solución, cuando te vayas a duchar, cuelga en el cuarto de baño la ropa que pienses ponerte ese día. El vapor conseguirá «estirar» cualquier arruga o doblez. En internet proponen otras formas como secador o plancha del cabello para los detalles que también te pueden sacar de algún apuro.
Pero si no tienes otra opción que planchar, lo mejor que puedes hacer es planchar las prendas de revés y un poco húmedas. Empieza por las que necesiten menos temperatura y continúa hasta dejar para el final las que requieran de más altas temperaturas. De esta forma, ahorrarás tiempo.
Para las prendas de lino y algodón, rocíalas con agua tibia en vez de fría y el vinagre sensacional para eliminar arrugas.
Para concluir elimina con un trapo húmedo cualquier resto que se hubiera adherido a la plancha antes de que se enfríe.
la guardadera
Una vez ya sabemos algo más sobre cómo y, sobre todo, cada cuánto lavar nuestra ropa en función del tipo de tejido y sus usos, es momento de ordenarla en nuestros armarios.
Cuando tu ropa esté seca, dóblala lo antes posible. Una forma sencilla y eficaz para disminuir las arrugas, es extender la prenda en una mesa y pasar tus manos sobre ella, como si fueran una plancha, antes de doblarla.
El almacenamiento es clave para que dure más tiempo. Por ejemplo: a las perchas lo que es de las perchas. Otro error en el que somos reincidentes es en no saber identificar qué prendas deben ir colgadas en las perchas del armario y cuáles dobladas.
La ropa de punto no debería colgarse bajo ningún concepto en perchas. No hay necesidad de torturar la ropa de esta forma. Es mejor que las guardes en un cajón y así evitar que se deformen.
Los sweaters de lana duran más sin que se les hagan las famosas “bolitas” si se guardan al revés.
Si tenéis gavetas, lo recomendable es poner las prendas una tras otra desde el frente del cajón hasta el fondo. De esta forma podréis visualizarlas todas y así os facilitará el elegir la que más os convenga en ese momento sin olvidaros de ninguna.
Al tener tu ropa doblada guárdala en un sitio con suficiente espacio, si la colocas en una gaveta que esté muy llena vas a crear arrugas.
Es aconsejable que las prendas más delicadas como vestidos o camisas se cuelguen en perchas acolchadas, que respeten la forma de los hombros, y embolsarlos para protegerlos de la tierra, aire y sol.
También es bueno procurar colocar los abrigos en las perchas más anchas. Sin apretar. La ropa necesita su espacio. No cuelgues camisas, pantalones o faldas muy apretados o se arrugarán.
Si tienen botones o cierres asegúrate de cerrarlos para que no se deformen.
Chirrín chirrán, estos son nuestros lineamientos para cuidar los trapitos. Así ahorran dinero en compra y si deciden darle nuevo dueño pues estará mejor conservada.
